Con la llegada del otoño, en Nártex pusimos fin a una nueva edición de nuestros proyectos de verano, en los que jóvenes voluntarios han compartido su tiempo, su servicio y su fe a través del arte en distintos destinos nacionales e internacionales.
Como cada año, los participantes regresan con la satisfacción de haber vivido una experiencia enriquecedora que une arte, fe y servicio, pilares fundamentales de la misión de nuestra asociación. Estos proyectos constituyen una oportunidad para descubrir cómo la belleza artística puede ser un camino hacia el encuentro con Dios y con los demás.
Para culminar este tiempo de trabajo y convivencia, celebramos nuestra Reunión Anual de Voluntarios, un espacio de encuentro y reflexión en el que los participantes comparten sus experiencias, aprendizajes y testimonios. Esta jornada nos permite fortalecer la comunidad Nártex, reconocer la labor de nuestros voluntarios y seguir avanzando en la tarea de transmitir la fe a través del arte.
Desde Nártex agradecemos profundamente la implicación y el entusiasmo de todos los que han formado parte de los proyectos de este verano. Su compromiso y entrega son el mejor testimonio de una fe viva que se expresa en la belleza y el servicio.

